Malestar emocional, ansiedad, ataque de pánico, fobia, obsesión, desmotivación, depresión, acumulación.

Jose Migali​, psicólogo

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Psicólogo Cognitivo Conductual

​Adultos y adolescentes

Sólida formación y amplia experiencia

Consultorio en Lomas de San Isidro​

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Para reflexionar:
Durante una de las sesiones le pregunté a una de mis pacientes cómo había pasado el fín de semana "mal" me dijo. 

Me contó queiba camino a una casa quinta cuando embistió a un vehículo que había frenado de manera repentina. Después del susto empezaron los bocinazos, los autos pasaban muy rápido y uno de sus hijos se puso a llorar. Le tembló la voz cuando les dijo a los chicos que no era nada. Pero las piernas le temblaron todavía más cuando se tuvo que bajar del auto para poner la baliza. Si bien no hubo heridos el choque provocó que ella y sus hijos estuvieran detenidos en el carril rápido durante más de 40 minutos hasta ser socorridos por personal de la autopista.

Lo que quiero destacar con esta anécdota es que la paciente no tomó en cuenta los buenos momentos que ella y sus hijos disfrutaron más tarde en la casa de fin de semana. Ella hizo un balance deficiente. Su memoria emocional se focalizó en el accidente opacando los buenos recuerdos. 

Hubiera sido importante que hubiera considerado las cosas lindas que también existieron.

La mente tiende a recordar los eventos negativos o peligrosos para que podamos reconocerlos en futuras situaciones.

Conocer esta tendencia nos puede ayudar a compensarla para que nuestros recuerdos sean más gratos.














Así como un mismo evento puede ser explicado de distintas maneras por diferentes personas, los recuerdos también son construcciones e interpretaciones de la realidad. No son grabaciones exactas de sucesos vivenciados. Al recordar volvemos a construir y cada recuerdo puede tener alguna diferencia con la interpretación original. Archivamos explicaciones de eventos que nuevamente serán interpretados al evocarlos. Las situaciones vividas en el pasado influyen en nuestro estado anímico, por lo cual, es importante participar de manera consciente y voluntaria cada vez que memorizamos o recordamos un evento significativo.
La primera interpretación que elaboramos para un evento puede estar influía por alguna tendencia. Ante cualquier recuerdo o situación tengamos siempre en cuenta que hay muchas posibilidades de entenderlas. Muchas veces una visión errada puede producirnos temor, enojo o ansiedad innecesariamente, viendo peligro o mala intención donde no lo hay. Esto también puede ocurrir con emociones agradables como alegría al dar por descontado que nos darán el trabajo o que nuestra pareja seguramente nos llamará en algún momento y si luego esto no ocurre vendrá la decepción. Es sumamente útil conocernos y descubrir si tenemos algún patrón recurrente al interpretar. Es probable que sin ser conscientes seamos proclives a dar significados tendenciosos a nuestra experiencia.